Una semana después de celebrar el 79 aniversario de la republica española me acerco al Olivar con mi hija y mi amiga adicta a las lagrimas de DYC me dice” La reina ha muerto”, pensé que era un chiste pero era verdad la Reina ha muerto. Pero no la esposa de Juan Carlos sino nuestra Reina. La Reina de la zona, la que rodea al Olivar. La reina era muchas cosas, muy politoxicómona, muy mujer, muy ladrona, muy habladora y tremendamente coqueta. Hace un mes se acerco al Olivar con su novio y una hermosa rosa blanca, “vengo de elegir mi ramo de novia porque me voy a casar”. Abrí los ojos muy grandes mientras su novio, borracho, no articulaba palabra y mi compañero de barra que es polaco, guapo, alto y rubio decía “yo no tengo suerte”.
Ella fue de todo. Los académicos dirán que fue una antisocial, marginal, borracha y caradura. Tienen razón pero también mienten. Porque todo depende de lo que quieras ser y como hayas nacido. Hizo la calle hace 20 años, dicen que murió un cliente en el negocio de la calle y se tuvo que ir obligada al centro donde encierran a los antisociales. Una vez en el Olivar enseñó sus pechos a un amigo, orgullosa del buen trabajo que habían hecho. Por suerte o por desgracia todas estas cosas me las han contado yo no las pude ver. Ni la calle, ni el cliente, ni los pechos pero sí el novio borracho, orgulloso, al lado de la rosa blanca.
Nunca me gusto. Tenía una cara demasiado angulosa, excesivamente varonil, muy habladora y mentirosa pero contaba cosas divertidas porque se había creado su propia historia de vida y de calle. Tenía el pelo largo pero durante una temporada, para esconderse de la represión, se cortó el pelo y se vistió de hombre. Quería pasar desapercibida pero era difícil. La conocíamos. Y los que buscaban un rato de placer rápido sabían que era ella a pesar de no llevar su pelo.
Me dicen que atracó a una señora al norte del Olivar. La detuvieron. La encarcelaron. Es lo que había que hacer. Ella lo sabía, estaba acostumbrada, jugaba con esas cosas y jugaba bien. Pero no quiso continuar más. Murió esta semana encerrada y nadie la mato. Se murió por si misma o con su propia ayuda. Cansó de jugar. ¿Se mató o la matamos? No se responde a las buenas preguntas aunque también se pueden contestar muchas cosas a la vez y muy distintas entre si.
Era demasiado mujer para estar en un cuerpo de hombre y eso que tenía pechos que por suerte o por desgracia yo no pude ver.
La reina ha muerto. ¡Viva la Republica!
Ella fue de todo. Los académicos dirán que fue una antisocial, marginal, borracha y caradura. Tienen razón pero también mienten. Porque todo depende de lo que quieras ser y como hayas nacido. Hizo la calle hace 20 años, dicen que murió un cliente en el negocio de la calle y se tuvo que ir obligada al centro donde encierran a los antisociales. Una vez en el Olivar enseñó sus pechos a un amigo, orgullosa del buen trabajo que habían hecho. Por suerte o por desgracia todas estas cosas me las han contado yo no las pude ver. Ni la calle, ni el cliente, ni los pechos pero sí el novio borracho, orgulloso, al lado de la rosa blanca.
Nunca me gusto. Tenía una cara demasiado angulosa, excesivamente varonil, muy habladora y mentirosa pero contaba cosas divertidas porque se había creado su propia historia de vida y de calle. Tenía el pelo largo pero durante una temporada, para esconderse de la represión, se cortó el pelo y se vistió de hombre. Quería pasar desapercibida pero era difícil. La conocíamos. Y los que buscaban un rato de placer rápido sabían que era ella a pesar de no llevar su pelo.
Me dicen que atracó a una señora al norte del Olivar. La detuvieron. La encarcelaron. Es lo que había que hacer. Ella lo sabía, estaba acostumbrada, jugaba con esas cosas y jugaba bien. Pero no quiso continuar más. Murió esta semana encerrada y nadie la mato. Se murió por si misma o con su propia ayuda. Cansó de jugar. ¿Se mató o la matamos? No se responde a las buenas preguntas aunque también se pueden contestar muchas cosas a la vez y muy distintas entre si.
Era demasiado mujer para estar en un cuerpo de hombre y eso que tenía pechos que por suerte o por desgracia yo no pude ver.
La reina ha muerto. ¡Viva la Republica!
voy a echar de menos a la reina, a Sofía no, a la del antiguo.. el otro día estaba dando gritos debajo de mi casa, camelando a un señorín mayor que no se enteraba de nada, probe.. en fin, cuando yo vivía junto a las escuelas blancas y cerraba La Deva tarde, ella me acompañaba a casa, me pedía tabaco, me contaba su vida, me daba la vara... pero me acompañaba... así que la voy a echar de menos.. descanse en paz, viva la república!!!
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